domingo, 3 de agosto de 2008

AGUAS CÁLIDAS Y ROMANTICISMO

Me revuelvo en la cama, abrí los ojos en la oscuridad y miro el reloj de viaje (único capricho que me permití traer en el viaje para recordar los horarios) son las 04,50 a.m. Duermo con los ventanales abiertos y las cortinas se mueven con la brisa nocturna. Me levanto y camino al balcón, hay luna llena, los caminitos que conducen a la playa se ven nítidos entre la vegetación. Decido ir a caminar, me puse el traje de baño, un pareo encima y salgo. Desde lejos escucho música, quizás venga de la Disco, yo voy en dirección al mar, quiero ver el amanecer.
Sin embargo, no todo está solitario, en la semipenumbra se ven personas corriendo por la playa, algunos bañándose o esperando observar el mismo espectáculo que yo. Traje mi cuaderno de notas, lapicera, y la cámara de fotos. El viento sopla con mayor fuerza; el cielo se está cubriendo, pero a pesar de ello a medida que la luna baja, va tomando un suave color rosado, haciéndose cada instante más rojizo. Todo el mar se tiñe de rojo por un momento; el sol emerge en el horizonte, para volver a ocultarse entre las nubes, aunque los rayos se filtran entre las nubes y forman haces de luz que dan distintos colores al agua. ¡Qué espectáculo se pierden los dormilones o aquellos que aun están bailando!
Dejé las cosas en la arena y me sumergí en esta increíblemente tibia caricia líquida. Desde allí me sorprenden gratamente, empleados de los hoteles que recorren kilómetros y kilómetros de playa limpiándola de algas que la marea deja durante la noche y la retiran en tractores que pasan, haciendo grandes fardos. Desocupan también los cilindros decorados que están colocados cada aproximadamente veinte metros para depositar la basura y los ceniceros; de esta forma se mantiene el aseo permanentemente.
Salí del agua a tomar algunas notas para no olvidar cada detalle de lo que mis ojos ven, pero es indudable que mi corazón lo grabará definitivamente.
Voy a desayunar al comedor aun despoblado, la música está sonando suave y los camareros se mueven diligentemente. Tengo hambre! Huevos revueltos, panceta, queso regional, yogur, café y pan alemán. Esto se pareció a un almuerzo!! Los turistas comienzan a despertar, opto por volver a cambiarme, para salir a caminar y conocer más; pues hoy nos cambiamos de hotel.
Los primeros días estuvimos en el Riu Melao y nos instalaremos en el Riu Naiboa. El nuevo hotel esta construido a diferencia del anterior todo en un solo bloque, de forma curva, para que desde todos los balcones se visualicen los jardines, la piscina y el mar. Es sumamente lujoso, igual al estilo de todos los hoteles Riu, está rodeado de jardines tropicales, tiene un puente, y por debajo corre agua en medio de piedras y flores. El bar es una cabaña grande, rodeada de barandas que dan a la pileta de natación, la cual tiene un islote en el centro. Antes del mediodía decidí salir en lancha para recorrer la costa. Desde allí pude ver de un ángulo diferente esa parte de la isla y fui conociendo los diferentes hoteles instalados allí.
El complejo hotelero Riu es el más grande y lujoso de todos (al menos lo era hasta el momento en que yo estuve hace 10 años) cuenta con más de 3.000 empleados, todos hablan aparte de su idioma –español- alemán e italiano o alemán y francés, el inglés no es obligatorio porque la mayoría del turismo proviene de Europa, -80 % de alemanes- el resto españoles, italianos, algunos franceses y latinoamericanos. El personal vive en edificios de departamentos que son parte del mismo complejo. Reparten su tiempo entre las horas que trabajan y el estudio (continúan perfeccionándose), reciben becas y pueden ascender e ir escalando jerarquías dentro del hotel o establecerse en otros de la misma cadena distribuidos por todo el mundo. Mientras sigo conversando, preguntando, curioseando aquí y allá, llegó la hora de la siesta.… Y comencé con mis clases para aprender a bailar merengue. Un ritmo hermoso, sensual, alegre, con muchos movimientos cadenciosos. Puede bailarse suelto de la otra persona o en pareja, con giros y figuras que se realizan meneando las caderas y manteniendo el hombre el control sobre de la mujer, roces, miradas, vueltas. Es la seducción hecha danza, el calor y la fogosidad; como todos los ritmos propios de países que tienen sangre latina.
Me siento en el bar a tomar jugo de fruta, quiero refrescarme un poco. Creo que la clase de música latina me dio bastante calor… ejem
Tengo algunas curiosidades... ¿Qué será lo que incluye el: “all inclusive”? Mejor averiguo bien.
Aprendí algunas cosas. Gran cantidad de parejas de buen nivel económico vienen con amigos y familia; se casan aquí en una ceremonia que se realiza en la capilla de los hoteles, por supuesto toda la fiesta, comida, bebida y números artísticos les sale gratis, y al mismo tiempo pasan su luna de miel. Tuve oportunidad de ver una ceremonia de este tipo y fue preciosa. Solo pensé que es inusual pasar la “luna de miel” con los suegros, hermanos, primos y amigos. En fin!! Creo que mi idea de romanticismo, caminar a la luz de la luna por la orilla del mar o hacer la travesura de poderse bañar desnudos en medio de la noche de una pareja de enamorados, no concuerda con la practicidad de armar un paquete turístico para la familia y “aprovechar” para casarse… Pero debo respetar las formas de pensar diferentes a la mía…
Bien, ya nos pusimos de acuerdo con todo el grupo que hace el mismo circuito turístico. Estuvimos tomando unos cócteles y vimos un espectáculo de rumba en la confitería del hotel. Me acosté rendida de cansancio a las 12 de la noche; debo levantarme a la madrugada.
Salgo de excursión para visitar la Capital de República Dominicana. Mañana conoceré Santo Domingo.

Magui Montero

3 comentarios:

Ale dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ale dijo...

qué lindo es recordar.... vivir cada momento, cada cosa que vivimos. ummm es maravilloso

Magui Montero dijo...

Hola Ale: Si, indudablemente es maravilloso. Trato de volcar en mi relato, lo que conocí, lo que sentí, mis impresiones...
En realidad por medio de este blog no deseo brindar una linda historia; solo intento que quién me lee, pueda con su imaginación poder visitar tan bellos lugares, tal cual los percibí.
Un abrazo!
Magui