martes, 22 de julio de 2008

UNA VISION DISTINTA

Hasta ese momento, veía cosas que nunca había tenido oportunidad de conocer. El hotel y todo su entorno, solo estaba en los sueños de gente común, me asomaba por primera vez a un mundo reservado para personas de mucho dinero. Todavía me costaba creer que era yo quien lo estaba viviendo; pero ansiaba mirar el mar, que conocía por fotografías y películas filmadas en el Caribe; así que me alejé del sector de la piscina, fui caminando hacia donde alcanzaba a divisar muchas palmeras, cocoteros, y terminaba el camino cubierto de lajas.
La arena es blanca y suave como talco, no se adhiere en el cuerpo ni se calienta; a pesar del fuerte sol puedes caminar tranquilamente. Llegue a la orilla del mar, el agua es transparente, de un turquesa indescriptible, cálida mansa, forma pequeñas olas con espuma blanca solamente cuando estas rompen en la playa.
Me quedé sentada en una reposera embobada por el paisaje. Aproximadamente a cien o ciento cincuenta metros de la costa, una línea semicircular rodea toda la playa, convirtiendo este espacio en una inmensa piscina natural, donde el oleaje explota formando un cordón blanquecino. Desde allí hasta donde se pierde la vista el mar es de un intenso color azul. Me explicaron que es un atolón, formado por corales que hacían de barrera natural. A lo lejos se divisa un antiguo barco encallado, que quedó integrado al paisaje y es motivo de excursiones para los curiosos.
Salté y jugué en el agua, un rato. Aquí y allá veía las camareras trayendo jugos y tragos de diversos colores, decorados en piñas ahuecadas, en cocos, o vasos de trago largo con frutos tropicales. Los más jóvenes jugaban voleibol playero o corrían a uno y otro lado. No faltaban las bronceadas sirenas y los adonis, mostrando su musculatura y pavoneándose. Cada cincuenta metros había grandes recipientes decorados, donde se dejaban los vasos usados y grandes ceniceros de pie. ¡No es una exageración, es verdad! Las personas fumaban, apagaban sus cigarrillos y tiraban las colillas dentro de los ceniceros, que semejaban inmensos maceteros de pie.
Disfrutaba del lugar, pero la prudencia me aconsejaba tener cautela con el primer día de estar al sol. Me dirigí hacia donde terminaba la zona de playa y comenzaba el césped. Solo separaba el lugar dos escalones, allí estaban las chinelas, tal como las había dejado hacía ya tres horas, junto a muchas otras. Me puse el pareo, y salí a recorrer una callecita que se llama “Pueblo Caribeño”. Las viviendas tienen colores intensos y amplias terrazas, pero en realidad, simulan ser viviendas; son comercios donde se pueden adquirir regalos, souvenirs, pinturas, artesanías, hay casas de fotografía, turismo, joyerías, peluquería, gimnasio, etc. Al consultar los precios, salí espantada, las cosas que vendían eran hermosas, pero inalcanzables para mi bolsillo.
Pasé por el bar, comí algunas delicias tentempié y un refresco; pues faltaban pocas horas para la cena que se sería entre las 18,30 y las 21,00. Aun tenía puesta la ropa de playa, sin embargo quedé sentada escuchando las melodías que tocaba un hermoso dominicano en el piano de cola y hasta me animé a cantar el tango “Nostalgias” en actitud totalmente desenfadada de mi parte; pues había pocas personas y era una linda ocasión, que quizás no pudiese repetir.
A la hora de la cena, se reiteraban los manjares, mientras tres músicos acompañados por guitarras paseaban entre las mesas cantando boleros y música suave. Luego se comenzó a escuchar música folclórica del lugar que es el merengue. La gente comenzó a bailar (incluso los empleados) quienes acompañaban e indicaban los pasos en medio de risas y aplausos.
Un viento suave venía desde el mar, mientras caía la noche. Eran apenas las 22,00 y se me cerraban los ojos. Tal vez mañana, tuviera ganas de ir a bailar en “Pacha”, la disco del complejo hotelero Riu. El primer día había sido demasiado intenso para mi.

Magui Montero

3 comentarios:

RAYITO DE TERNURA- CINE COMPARTIDO dijo...

SALGAMOS DEL HOTEL CON UNA BOTELLA DE CHANPAGNE CRISTAL Y CANTEMOS LOS MAREADOS.

BESOS EROTICOS Y CARICIAS SUAVES .

YERMAN / RAYITO

Magui Montero dijo...

Sabes? No sé la botella de champagne, pero el tango "los mareados" me encanta!! jajajaja!!!

El Chebo Ludo dijo...

solo me sale decir guaoooooooo